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Leiden creó una atmósfera inquebrantable en el Lunario

Por Fernando Riló

Leiden creó una atmósfera inquebrantable en el Lunario

En un escenario sencillo e ingeniosamente decorado con grandes hojas de árboles secas, la cantautora cubano-mexicana Leiden se presentó anoche en el Lunario del Auditorio Nacional, acompañada de seis músicos que crearon una atmósfera asombrosa e inquebrantable en la presentación de su disco Los muertos también dejan flores.

Los amantes, A saber y Circular abrirían el concierto. Luego, como primer invitada de la noche, llegó Tania Nava, con quien interpretaría la canción Calles de Papel y le daría un toque muy especial a la noche con su beatbox.

Leiden mencionó lo complicado de hacer música de forma independiente y dijo “…aunque es un camino sinuoso, siempre lo hacemos por reírnos”. De esta forma, dio paso a su canción Por reírnos.

La cantautora también se dio un momento para hablar sobre su preocupación ante la situación de violencia que se vive en América e interpretó Labios Abiertos, tema que, según sus palabras, es uno de los que desde el principio de su carrera la ha motivado.

La siguiente invitada de la noche sería la jazzista Ingrid Beaujean, a quien Leiden presentó como una de las voces en México a quien más admira. Juntas deleitaron el oído de los asistentes con la canción Al mar.

Podemos decir que fue una noche muy romántica, pues incluso Leiden se dio el lujo de prestarles el escenario a una pareja para una propuesta de matrimonio, quienes a todas luces, literalmente, no podían con la emoción. A ellos les dedicó Te di mis ojos.

Otro invitado que tuvo una buena recepción fue el bajista Alonso Arreola, con quien según Leiden comparte, entre otras cosas, un lenguaje muy particular con sus abuelos.

El último invitado de la noche fue Juan Manuel Torreblanca, con quien interpretó Un dibujo en el suelo. Al final de la canción, vimos a ambos bailar y saltar, contagiando al público de buena energía.

Para el final de su concierto, Leiden agradeció a su público diciendo: “Gracias por hacer crecer esta noche como un árbol. Seguiremos cosechando los frutos por largo tiempo”.

Y cerró su concierto con la canción de su primer álbum Tonada de Luna Llena, nombrando a esta su conjuro. De forma muy solemne, en el cierre de la melodía, desconectó la jarana que tocaba y se alejó del micrófono, para cantar a voz y acordes limpios a un público que hizo silencio absoluto para atender a uno de los momentos más álgidos de un concierto fantástico.

Leiden presentó su disco «Los muertos también dejan flores».

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