Festival Anónimo. Primera edición.

Festival Anónimo. Primera edición.

Por Stefany Jiménez

“¡Este momento no se va a repetir!”, gritó con euforia el vocalista de Zoviet

La primera edición del Festival Anónimo, celebrada el día 2 de junio al interior del Pepsi Center, logró mantener una línea musical fresca e interesante, pero también pudo apreciarse como un Festival lleno de contrastes no precisamente buenos. Comprensible, sin embargo, porque ésta era su primera vez en la exigente cartelera de Festivales a los que podemos acceder en nuestro país.

  • Xato.

El desencanto comenzó aquí, y no fue culpa de la banda, sino de la organización del Festival. Desafortunadamente, siendo un lugar relativamente pequeño para un evento como éste, los organizadores quisieron abarcarlo todo… Hasta el fútbol. Durante la presentación de Xato, las pantallas situadas en los laterales del escenario principal no mostraban a los miembros de ésta banda ejecutando su música, sino que mostraban la final de la Champions League, negándole a Xato la oportunidad de conectarse al cien por ciento con la audiencia que comenzó a llegar poco antes de la una y media de la tarde. Y, aunque había gente en la presentación acústica de Xato (Carecían de micrófonos e incluso de luces para facilitar su vínculo con el publico), muy pocos prestaban realmente atención a lo que sucedía en el escenario “Anónimo”, incluyendo a aquellos brillantes visuales que la banda utiliza para acompañar a su propuesta musical.

  • Baltazar.

La Champions League continúo, y la música de Baltazar logró mitigar su fuerza durante las primeras cuatro canciones de su setlist, donde una gran parte del publico desvió la mirada de las pantallas, y se centró en el escenario para corear algunas canciones de esta banda tan mística, creativa e interesante, proyecto del también vocalista de Technicolor Fabrics, Juan Pablo Corcuera. Quizá por el fútbol, o quizá porque la música empezó a parecer repetitiva, pero después de la cuarta canción, la gente comenzó a desconectarse, y muchos volvieron a observar las pantallas laterales.

  • Yogui.

El infortunio del Festival comenzó a desvanecerse cuando Yogui entró al escenario. La música, proveniente del genio musical encargado de la guitarra de Technicolor Fabrics, conquistó los oídos del público y consiguió que la mayoría se centrara en bailar, cantar y disfrutar de su propuesta. El espectáculo que estaba suscitándose en el escenario ya no era ensombrecido por el fútbol, pues en cuanto los acordes de “Guapa” comenzaron a sonar, las pantallas mostraron el final de la “Champions League”, para posteriormente encenderse con anuncios de los próximos eventos del Pepsi Center, situación que simplemente ayudó a enfocarse más en la ejecución musical que Yogui estaba ofreciendo a todos los asistentes.

Joséan Log se mostró alegre compartiendo su música
  • Daniela Spalla.

Originaria de Córdoba, Argentina, Daniela Spalla tranquilizó y encendió los corazones del público que cruzó la pista para escucharla en el escenario “Bros”. Su voz y las notas suaves, aunque nostálgicas, llenaron de alegría a los asistentes que realmente estaban coreando con pasión canciones como “Costa Rica”, “Prometí”, y “Amor Prohibido”.

“Quiero que bailen, que la noche es larga, y la tarde más. Quiero que vayan perdiendo la timidez”, instó la cantante para fortalecer el vinculo que estaba creándose entre ella y su público en el concierto acústico que estaba haciendo vibrar a aquel pequeño escenario secundario.

  • Juan Pablo Vega.

A partir de aquí, la esencia del festival comenzó a florecer. El publico había aumentado considerablemente, y la mayoría se arremolinó en el escenario principal para escuchar la presentación que inició con un sample de la canción de Agustín Lara, “Azul”.

Por alrededor de treinta minutos, el músico colombiano generó ovaciones, gritos y algarabía en torno a su espectáculo musical, que también incluyó una colaboración con Esteman, Sabino, y una adaptación al reggae de “El baile y el salón” de Café Tacvba.

  • Zoviet.

“¡Este momento no se va a repetir!”, gritó con euforia el vocalista de Zoviet; banda que supo tomar la desventaja (debido a que su propuesta musical era muy distinta al resto del cartel del Festival), y convertirla en una explosiva ventaja de energía y frenesí que atrajo al escenario “Bros” aún a aquellos que no conocían la música de esta gran banda, pues además, fueron de los pocos que realmente se interesaron por crear una conexión con el púbico asistente.

Los altavoces del Pepsi Center vibraron con canciones como “Tiernos”, “Singapur” de Technicolor Fabrics.
  • Technicolor Fabrics.

Uno de los más grandes momentos que se vivió en el festival, fue la presencia de ésta agrupación originaria de Guadalajara en el escenario principal. Si algunos de sus integrantes fueron buenos estando solos y por separado con anterioridad, juntos ofrecieron un espectáculo digno de recordar. Los altavoces del Pepsi Center vibraron con canciones como “Tiernos”, “Singapur”, y más aún con “Fuma”, que además contó con la colaboración de Siddharta.

A partir de este punto, el escenario “Bros” se desdibujó para muchos de nosotros, pues aunque el recorrido de la pista no era tan largo para llegar al otro lado, fue eso mismo lo que causó que la mayoría nos quedáramos en pie, casi atorados, frente al escenario principal.

  • Jósean Log.

El horario y el lugar resultaron desafortunados para Jósean, pues la gran mayoría de los asistentes, se contuvieron de ir a escucharlo, y prefirieron quedarse frente al escenario “Anónimo” para no perder su lugar. Desde lejos, la honesta y creativa propuesta musical de éste gran músico poblano se escuchaba de manera tenue y muy distante. Las pantallas mostraban su rostro alegre compartiendo su música y talento para aquellos fieles seguidores que fueron a escuchar su interpretación, pero me hubiera gustado que fuera más audible desde el otro lado del Pepsi Center.

  • Porter.

Esta banda tapatía es un caso excepcional, pues a mí parecer, es uno de esos casos raros donde tienes la certeza de que no serás decepcionado durante una presentación en vivo. Y realmente fue así. Porter, a pesar de sus cambios y nueva alineación, no decepcionó. Inició con “Cuervos”, y el ánimo de los asistentes estalló mientras coreaban casi con fervor cada línea de esa canción, de su nuevo sencillo “Cuxillo” y de todas las canciones que conformaron el setlist que ésta banda entregó durante poco más de cuarenta minutos. El punto culminante llegó cuando pidieron al publico, y a sus amigos (Technicolor Fabrics, Siddartha…) bailar al ritmo de “Huitzil”.

Ver a Porter y a sus amigos brincando y bailando sobre el escenario “Anónimo”, nos permitió vislumbrar el verdadero espíritu del Festival. El público lo sintió, y David Velasco lo resumió: “Este es un festival hecho entre amigos para amigos. Vamos a pasárnosla chingón hoy. Como si ya nos conociéramos de toda la vida…”

Porter con su nueva alineación no decepcionó en el Festival Anónimo
  • Sabino.

Desde el escenario “Anónimo” parecía imposible moverse, así que fue realmente complicado asistir a la presentación de Sabino al otro lado del recinto; sin mencionar que para aquellos en la planta alta, los conciertos llevados a cabo en el escenario “Bros” fueron inexistentes, pues aquel espacio estaba justamente por debajo de ellos, y lo único que podían ver eran las pantallas gigantes casi inaudibles. Una pena, pues la lírica que retrata la cotidianidad de nuestra época en la voz de Sabino, es algo que merece ser más que escuchado y aplaudido.

El amplio público visible en las pantallas laterales, sin embargo, lucía encendido, como si quisieran que el músico no dejara nunca de emitir sus rimas de “Sab-Hop” a través de los altavoces del escenario contiguo.

  • Siddhartha.

La ola de música independiente trajo consigo al plato principal a uno de sus más grandes exponentes de la escena nacional, Siddharta. El ambiente del Pepsi Center podía sentirse en su punto más alto, y la interpretación de canciones como “Únicos”, “Infinitos”, “Náufrago”, y “Loco” con la incursión de la voz de Caloncho, no hicieron más que llenar de magia y misticismo el interior del recinto.

“Los anónimos no somos pocos. Somos un chingo”. Siddhartha, notablemente agradecido y conmovido con la audiencia, dijo también que el festival era para todos aquellos que habían estado apoyando todas las propuestas independientes que han crecido a base de mucho esfuerzo y arduo trabajo.

  • Mylko.

Los asistentes al festival, he de decirlo, eran muy jóvenes, y quizá fue esa la razón por la que después de que Siddharta concluyera su actuación, muchos comenzaron a abandonar el lugar. Y con poco más de la mitad del público que disfrutó a las bandas antecesoras, éste dúo electrónico psicodélico despidió con euforia al escenario “Bros”.

  • Los Amigos Invisibles.

El público que decidió quedarse hasta el final lucía cansado, pero eso no impidió que la banda de origen venezolano entregara todo en el escenario, y los ahí presentes coincidieron con un último atisbo de energía para corear “Cuchi-Cuchi”, “Viviré para ti”, o “En cuatro”. La noche, entonces, terminó con un final feliz a pesar de todos los altibajos que la organización del Festival mostró a lo largo del día.

A pesar de los contrastes, realmente el “Festival Anónimo” superó las expectativas. Los errores son comprensibles, pero estamos deseosos de vivir una segunda etapa que demuestre que eventos como este merecen un espacio especial en nuestra cartelera de festivales musicales.

“Los anónimos no somos pocos. Somos un chingo”: Siddhartha

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