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Feliz cumpleaños 23 al Mellon Collie and the Infinite Sadness.


Por Ian Islas

Era por ahí del 97 y yo iba en la secundaria, en esa época yo era fanático desde días de la primaria de los Caifanes, la Castañeda, Real de Catorce, y acababa de descubrir a Marilyn Manson y Nine Inch Nails, mi papá escuchaba en casa a Brujería, Led Zeppelin, Kiss, la Maldita Vecindad y los hijos del 5o patio. Era una época en la que lo poco de ska que sonaba aún hacía algo de gracia.

Mi grupo de amigos y yo éramos por alguna razón, desde que llegamos a la secundaria, grandes fans de Nirvana, también recuerdo a nuestro amigo el más acomodado, que había conocido a The Cardigans porque lo escuchó en el juego de playstation Gran Turismo que le llevaron los reyes. No logro recordar mucho acerca de los otros, pero apuesto a que también le daban a Bronco y esas ondas. En todo caso, todos ahí seguíamos a Israel, mi mejor amigo; un muchachillo chistoson con bastante carisma, y un gusto peculiar para la música. Nos hicimos amigos entre otras cosas, porque su papá prácticamente escuchaba lo mismo que el mío: Queen, Eric Burdon, Deep Purple, casi todo menos Brujería.

Isra llevaba a la escuela discos de Ace of Base, U2 y otras curiosidades que nunca comprendí; un día llegó con un par de  cassettes que había grabado de Radioactivo, la estación esa que comenzó muy buena onda y terminó siendo… bueno, lo que todos sabemos que es. Mi amigo grabó en sus dos cintas la transmisión en directo del estreno del Mellon Collie and The Infinite Sadness, Una transmisión que era conducida por Olallo Rubio, y que contenía una entrevista que el famoso personaje hizo con  Billy Corgan.

Los dos audiocassettes eran interesantísimos, en primer lugar porque Corgan hablaba de toda clase de cosas, D´arcy, James Iha, su batería Jimmy Chamberlin, incluso de personajes como la entonces polémica Courtney Love.Ella siempre ha estado loca” decía, lo recuerdo bien.  Nos puso el cassette y no pudimos parar de escucharlo hasta que se perdió. Eran tiempos que pasaban con más calma; internet apenas estaba naciendo, y prácticamente todo llegaba con delay de algunos meses o incluso años, así que ese material llegó a nosotros dos años después de su lanzamiento mundial.

El sonido del Mellon Collie and The Infinite Sadness, era simplemente asombroso, nada absolutamente tenía algún parecido con eso, nos enganchamos a los Smashing Pumpkins por siempre. Inicialmente la voz de Corgan me pareció demasiado inquietante, nunca antes (ni después en toda mi vida) había conocido un vocalista que cantara de esa manera que entonces consideraba ridícula. “Muy buena música para tan horrenda voz” pensaba. Aunque tardé un poco en comprenderlo, me di cuenta que Corgan simplemente estaba rompiendo con todo, y no solo con su voz nasal; sus guitarras espesas y trepidantes, la batería de Chamberlin, poderosa, incontrolable y magistral, demasiado para una banda de rock. Riffs pegajosos, solos desenfadados, ruidosos y rancios por todas partes, canciones de todos colores, sabores y velocidades. Sin ánimos de evidenciar que soy fan,  MC&IS llegó como una aplanadora, a pasar encima de todo lo que quienes no escuchaban a Bronco conocían.  Así como se cepillaron a varios incondicionales de Nirvana, lo hicieron con fanáticos del Heavy Metal, del Art Rock que sólo Bowie y Klaus Nomi dominaban. Era un disco lleno de lo que uno pudiera imaginarse.

Desde luego fue una pieza maestra controvertida en todo el mundo, alabado por su riqueza musical y conceptual, y muy criticado en bastantes ocasiones sobre todo por las letras de Corgan, de las que se decía que llegaban a ser incluso mediocres. Los críticos sin embargo nunca han importado, el caso es que de este disco se llegó a decir que su majestuosidad, era incluso comparable con lo que logró el The Wall de Pink Floyd.  No existe nada en los 90´s que se acerque un poco al “vigésimo noveno álbum más importante de todos los tiempos” Según la revista Q

Mellon Collie and the Infinite Sadness es un viaje en un sentido bien amplio. Desde su apertura en el disco 1 con la instrumental ·”Mellon collie and the infinite Sadness”,  la fantásticamente orquestada “Tonight Tonight”, las guitarras espesas de “Zero”, “Bullet With Butterfly Wings”,  “Fuck You”, o la pop/punk  “Love”. Todo el lado A es una pieza maestra cuidadosamente ensamblada en todos sus detalles, ¡finísimo pues!

El disco 2, (mi favorito) es un contraste del primero por ser musicalmente más oscuro y estridente, ofrece el otro lado del mismo viaje, como de noche. Muchas de sus canciones son bastante más agresivas, estéticamente descuidadas a propósito. La estrategia es clara y muy bien lograda: ensuciar distintos pasajes de la segunda parte de este disco para dotarlo de una textura desafiante, grotesca, desenfadada. Abre “Where the boys fear to to tread” y le sigue la potente y críptica “Bodies”. “Love is suicide “ grita Corgan. Luego canciones inigualables, como la bellísima “Thru the eyes of ruby”, “X.Y.U.” y por último “Farewell and Goodnight”.

Importante por muchos motivos, después de Mellon Collie and The infinite Sadness, siguieron discos como Adore y Machina/The machines of god, discos geniales con los que Billy Corgan cerró la parte del siglo que le tocó para hacer historia. Francamente nunca escuché los discos que le siguieron, ni a su banda Zwan, pero se que no son muy buenos. Este un álbum lleno de datos interesantes y mitos, pero todo eso se puede leer en wikipedia.

Smashing Pumpkins y el Mellon Collie and The Infinite Sadness son  sin lugar a dudas, uno de los discos que sin pertenecer a la Generación X, más han impactado mi vida en todos niveles, incluso aunque las letras de Corgan presuman ser insulsas, fue una buena inspiración para mi, y para mis amigos. Musicalmente ni se diga; Isra y yo tenemos actualmente una banda que levantamos a los 15, gracias al impulso que  este disco encendió en nosotros. Ahí la llevamos.

 

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