El sabor mexicano desde terreno ruso

Por Brayan Neri Vilchis

CIUDAD DE MÉXICO, junio 2018 (Radeeal).- Llega el 17 de junio de 2018, una fecha para algunos normal y para muchos la más importante, es Día del Padre, pero además juega la Selección Nacional de México contra el actual campeón del mundo, su similar de Alemania.

Al monstruo, al mejor del mundo, a la potencia, al “invencible”, como muchos pensaban; al equipo alemán lo enfrenta el cuadro tricolor en su primer partido de la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018.
Suena el silbato, inicia el juego que “paraliza” a todo el mundo, el partido en que todas las apuestas están a favor de la escuadra alemana. Con México sólo se quedan los millones de mexicanos que creen en este proyecto.

Todos estamos nerviosos, ansiosos, preocupados, y como se dice coloquialmente con el “Jesús en la boca”, y así rueda el balón en la cancha, con energía que se contagia en las tribunas, en las plazas, en bares, en los hogares de millones de mexicanos; todos apretando las manos, mordiéndose las uñas, conviviendo y comentando.
Minuto 34, contragolpe, Javier Hernández, “Chicharito”, sale desde media cancha con el esférico, se ve acorralado por la defensa alemana, pero basta una genialidad para servir hacia “El Chucky”, Hirving Lozano, quien corre por la lateral izquierda.

El ex del cuadro de Pachuca recibe, quiebra y no duda en el disparo para meterla a la red, no sin antes mostrar que ha madurado, pues se quita a Mezut Ozil, se acomoda y vence a Neuer, uno de los mejores arqueros del mundo.

Los corazones, la respiración y el aliento se detienen en la cancha, se contagia hacia las tribunas, y la algarabía viaja hasta tierras mexicanas, que se ven “cimbradas” ante el clamor por el gol y la ilusión de vencer al campeón del mundo. Todo el país grita, llora y festeja el gol, entre canticos y alabanzas para Hirving Lozano; parece que finalmente Juan Carlos Osorio logra conectar con el público mexicano.

Guillermo Ochoa no deja agujerar sus redes, aguanta los embates teutones con sus escuderos mexicanos atentos y en todo momento concentrados. El silbante termina el partido, el estadio Luzhniki ovaciona, canta y grita “¡Chuky, Chuky!”.

Los memes y los chistes previos al partido eran con sabor a derrota, fracaso y humillación, nadie se espera que México gane y salga “a partírsela”. El triunfo despierta la esperanza, la ilusión.

Gracias “Chuky”, gracias Osorio, gracias “Paco” Memo, gracias todos por marcar la historia del futbol, mexicano; por el momento se han “callado” algunas bocas, pero aún se pueden hacer despertar millones de gritos y continuar escribiendo pasajes históricos para el balompié nacional.