Miró, Melodycans y Radio Catoche en la Semana de las Juventudes

Dibujar un paso al aire es tratar de vivir de la ilusión. Es soñar con lo que todavía no se tiene. Ese canto resulto una mentira en una Plaza de Santo Domingo llena, con la dignidad de un festival de música en la Semana de las Juventudes.
Aunque Miró, Melodycans y Radio Catoche no son precisamente novatos, la producción pudo tratarlos así aprovechando que la mayor parte de la atención estaba en el Zócalo. Paradójicamente, la diferencia de carteles era la más reducida comparándola con la del viernes y el sábado.

Miró, tocó y los volvió locos

Salió sin complejos. Sin intenciones de demostrar nada. Y el público acabó por confirmar que hay Miró para escenarios más grandes y reflectores más fuertes. ¿Cómo? Coreando su nombre desde la previa. Haciendo ver pequeño un lugar que luce amplio casi todo el tiempo.
cualquier nerviosismo se acabó desde el momento en el que la banda decidió salir con máscaras de animales al escenario. Así iniciaron y terminando el primer tema se las retiraron sin que influyera en el show.
La furia de sus tres integrantes impresionó. Encabezados por Cuceb transformado en una suerte de Carles Puyol asumieron que eran la última banda con tintes pop de la noche. Más valía no dejar rastro de suavidad en cada canción.
No pasó ni cuando se subió el pequeño hijo del vocalista junto a su mamá. Lo anunciaron como corista. Y el chico, como papá, no se intimidó por la masa que suspiraba con su ternura. Siguió el ejemplo de papá. Tomó el micrófono y esbozó sonidos hasta donde la inocencia se lo permitió. Estaba cantado que el público debía entonar “Guardián”. Más claro el mensaje, imposible.
El cierre también parecía bastante obvio. “Aférrate” y una fanaticada que obediente, quería más de SU banda. Después de corear casi al unísono, exigió otro tema que no llegó.

Melodycans

La noche se hacía fría, pero la gente estaba caliente. Se necesitaba un poco más de alegría. El ska era la respuesta correcta para regalarla. Y Melodycans estaba.
Desde que los metales probaron que todo sonara más o menos correcto -tampoco es que la producción ayudara en exceso- el éxtasis comenzó a fluir.
Y, ¡bang!, con la aparición completa de la banda inició una fiesta que por lapsos rozó en la locura. Fanáticos con los brazos en alto en forma permanente. El cuello hacia arriba para que los coros sonaran con más fuerza.
Y el slam. Uno que parecía formado a imagen y semejanza de los cuadros blancos y negros tan distintivos del ska. Cabían todos. Entre quienes están en la frontera entre los 20’s y 30’s destacaba un puberto que difícilmente habrá terminado la secundaria. Y dentro de su agradable inconsciencia fue el más entrón en esa celebración disfrazada de guerra.

Radio Catoche

Y el nene siguió con su particular ritual. No parecía estar asustado. Al contrario. Estaba cerca de intimidar a los más grandes gracias a la pasión que imprimía a cada patada, a cada golpe, a cada frustrado empujón.
“¡Pachanga! ¡Radio Catoche!” se gritaba. Y a partir de ahí respuesta con locura a una de las bandas jóvenes más importantes del ska chilango. Uno que en ocasiones supo a cumbia y rocksteady.
El baile corrió a la misma velocidad que las endorfinas entre quienes disfrutaban de una fiesta que era suya. Brazos al aire, empujones y levantones solidarios. La Plaza de Santo Domingo fue la casa del ska.
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Miró Rock OnMelodycansRadio CatocheEstuvimos durante la serie de conciertos ofrecidos el domingo 12 de noviembre como parte de la #SemanadelasJuventudes.Fotos por Angel Armando Castellanos.

Posted by Radeeal.fm on Tuesday, November 14, 2017