Festival Hipnosis 2017, el fuzz como anticongelante

Por: Rodrigo R. Herrera / @soyshock

Fotos por Toni François

Desde que se anunció la creación del festival Hipnosis, lo que más llamó la atención fue la cuidadosa selección de su cartel porque a diferencia de muchos otros de mayor envergadura y presupuestos onerosos que apelan a la diversidad musical para intentar captar la mayor cantidad posible de nichos, lo que se buscó aquí fue especializarse en un estilo y a partir de eso ganarse su propio público.

Lo que a la fecha resulta en una mentira piadosa es el hecho de que los organizadores de Hipnosis insisten en autonombrar su trabajo como el primer festival de psicodelia y garage en México, lo cual obligaría a ignorar lo realizado previamente por personajes como Ernesto Fuzz en la capital mexicana, Jorge Beltrán de Humus en Monterrey y el Thrasher que anualmente organiza el Jergas Fest en San Luis Potosí. Lo que sí es una realidad es que por primera vez se logró reunir a tantas bandas internacionales de los estilos arriba mencionados en un mismo escenario en nuestro país.

De esta forma, Black Rebel Motorcycle Club, The Black Angels, Ty Segall, The Coathangers, Death Valley Girls y GØGGS, además del talento local de The Mud Howlers, Cascabel, Viv & The Sect, Virtual Haze y La Redada fueron los grupos elegidos para conformar la primera edición del festival Hipnosis en el Deportivo Lomas Altas.

De manera puntual con respecto a los horarios estipulados, las agrupaciones mexicanas fueron las encargadas de mostrarse ante un público que para los primeros momentos de una soleada tarde lucía escaso pero que, conforme transcurrieron las horas, se multiplicó de manera notable.

Fue poco antes de las 5 de la tarde cuando el cuarteto californiano Death Valley Girls arribó al escenario y sorprendió por la frescura de su sonido, con una Bonnie Bloomgarden de pequeña estatura y con un vestido que parecía salido de una película de Tim Burton pero que se erigió como una poderosa frontwoman que se mostró alegre de por fin presentarse en México y con una espigada Pickle a cargo de las 4 cuerdas, con una actitud y rizos que fácilmente podrían emparentarla con la legendaria Poison Ivy de The Cramps. Sus canciones construidas a base de sencillos riffs de guitarra fueron suficientes para ganarse al público y dejar pavimentado el camino para lo que vendría a continuación.

Desde que se anunció el cartel del festival, algunos se mostraron sorprendidos por la primera visita a la capital mexicana de The Coathangers, trío femenino a medio camino entre el garage y el punk y cuyo primer contacto con algunos fanáticos de nuestro país fue gracias a su participación en la compilación Whiskey, Girls And Pasta, con la que debutó el sello Música Para Locos Records en el 2010. Desde entonces han pasado muchas cosas y ahora el trinomio estadounidense cuenta con una nutrida discografía, además de haber realizado numerosas giras internacionales.

Uniformadas con unos overoles blancos, Minnie Coathanger (bajo), Crook Kid Coathanger (guitarra y voz) y Rusty Coathanger (batería) nunca han escondido su adoración hacia agrupaciones hoy legendarias como Bikini Kill y L7, por lo que lograron conectar al instante con la audiencia, en parte gracias a la sonrisa tatuada en el rostro de su carismática líder, Crook Kid, además de mostrar su versatilidad al intercambiar de instrumentos entre ellas en varias ocasiones. Dentro de su presentación destacó “Captain’s Dead”, uno de sus sencillos más recientes y con el que se han posicionado como una de las bandas emblema de Suicide Squeeze Records, además de realizar una pequeña imitación de lucha libre mexicana con personal de su staff que portaba unas máscaras.

Para estos momentos ya habían desaparecido los rayos solares y se comenzaron a sentir los primeros estragos del frío invernal, pero eso no fue obstáculo para que Ty Segall junto con los integrantes de su banda hicieran su aparición, todos vestidos de blanco y de inmediato comenzó la estampida de fuzz. Frente a nosotros se encontraba uno de los músicos más hiperactivos de la actualidad que de manera constante publica material con su propio nombre o con cualquiera de las agrupaciones a las que pertenece y cuya vida se divide entre los escenarios y los estudios de grabación, no hay más.

Ya frente a varios miles de personas que para ese entonces se habían reunido en el deportivo del poniente de la capital mexicana, el californiano permaneció estoico y con la ayuda de una guitarra a tope de distorsión y un micrófono como armas de guerra, encabezó el torpedo sonoro que provocó los primeros signos de tinnitus entre algunas personas de la audiencia.

Algo que se debe destacar del festival Hipnosis fue su sonido que con la mayoría de las bandas fue de bueno a excelente, lo cual debe ser lo primordial en cualquier evento que le apueste a la música.

Para contrarrestar el inclemente frío que cada vez era más intensó, llegó el rock potente y martilleante de The Black Angels, uno de los conjuntos más ruidosos de la actualidad y el cual es conocido por destruir amplificadores debido a la intensidad de su sonido. Uno a uno se colocando los integrantes del quinteto sobre el escenario y pese a su solemnidad y evitar cualquier tipo de interacción con el público, desde que sonó la primera nota fue como recibir una inyección de peyote en los oídos.

Los también organizadores del Levitation antes llamado Austin Psych Fest demostraron el por qué son considerados como uno de los grupos más representativos de la actual psicodelia americana e inclusive hace algunos años sirvieron como banda de acompañamiento del locuaz Roky Erickson, líder de los 13th Floor Elevators.

Para complementar su espectáculo sonoro, el conjunto dispuso de unas psicodélicas animaciones que se proyectaban de fondo y las cuales sirvieron para acelerar el viaje psicotrópico durante poco más de una hora. Pese a las condiciones climatológicas, el grupo encabezado por Alex Maas logró incendiar los oídos de los ahí reunidos y dejó todo dispuesto para el siguiente acto estelar.

Con unas expectativas demasiado elevadas, el festival Hipnosis fue el marco ideal para ver de nueva cuenta a Black Rebel Motorcycle Club en nuestro país, ahora a escasas semanas del lanzamiento de Wrong Creatures, el que se convertirá en su octavo trabajo de estudio. Como era natural interpretaron algunos temas que aparecerán en su próximo álbum pero lo más destacado fue que no escatimaron en cuanto a las canciones más representativas de su catálogo y gracias a eso fue que sonaron bombazos como “Ain’t No Easy Way”, “Berlin”, “Love Burns”, “Beat the Devil’s Tattoo” y “Stop” para recordar las viejas épocas en las que la desaparecida estación de radio capitalina Radioactivo 98.5 FM se encargó de empezar a programarlos en nuestro país.

 

 

 

Fue a mitad de su presentación cuando Robert Levon Been se posicionó en el centro del escenario y junto con su guitarra interpretó una solitaria y personal versión del emblemático “Jailhouse Rock” que Elvis Presley le escupió al mundo hace exactamente 60 años, ahora llena de grasa y negrura como siempre se ha caracterizado el sonido de BRMC. Por otra parte, a lo largo del resto de su presentación destacó el trabajo de Peter Hayes, el otro fundador del trío y quien por pasajes recordó al joven Bob Dylan por ejecutar su guitarra y armónica al mismo tiempo. Como todo tiene que llegar a su fin, en este caso fue “Whatever Happened to My Rock ‘n’ Roll (Punk Song)” el tema que marcó la conclusión de su retorno a México y que sirvió para ligeramente olvidar el congelante clima nocturno.

Mientras la mayoría del público buscaba la salida del inmueble, todavía tuvo lugar la presentación de La ReDaDa, un extravagante combo nacional en el que militan músicos de agrupaciones como El Pan Blanco, Sonido Gallo Negro y Twin Tones, el cual puso a bailar con su hipnótico sonido a los pocos valientes que decidieron quedarse para continuar la fiesta.

 

Con un saldo positivo y más aciertos que errores, el festival Hipnosis debutó de manera positiva y promete posicionarse dentro del competitivo mercado musical en México. La fina curaduría de su primera edición sólo los obliga a buscar superarse con el line up del próximo año y todos los seguidores de las guitarras distorsionadas y con pedales de fuzz debemos mantenernos expectantes ante lo que vendrá.