Festival Aural 2017: La noche más ruidosa del año con Lightning Bolt, KK NULL & Balázs Pándi y (SIC)

Por Rodrigo R. Herrera / @soyshock

Todas las fotografías cortesía del Festival Aural

Contra el pronóstico de muchos y cuando parecía que la sexta edición del Festival Aural sería cancelada por los daños del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre, la organización realizó un trabajo ejemplar para que todo se realizara a cabo en diciembre y sorprendentemente con la mayoría del cartel que se había anunciado en un inicio.

De esta forma, el segundo día de actividades del Festival Aural estuvo conformado por tres duetos musicales, todos de diferentes nacionalidades y ligados de diversas maneras al noise, por lo que se prometió que sería la noche más ruidosa del año.

El Foro Indie Rocks fue el lugar al que de manera paulatina comenzó a llegar un nutrido grupo de personas, tanto de fieles seguidores que anualmente asisten al Festival, como de nuevo público que por primera vez se aventuró a dejarse llevar por las arriesgadas propuestas musicales. En medio del lugar se podía ver a un inquieto Rogelio Sosa, organizador de Aural, quien con sus gafas de pasta saludaba a los asistentes y ultimaba los detalles del concierto.

La sesión de ruido dio comienzo con (SIC), un dueto mexicano conformado por el experimentado Julián Bonequi, con más de dos décadas de experiencia en el campo de la experimentación musical y fundador de la plataforma Audition Records, junto al joven Rodrigo Ambriz, quien cuenta con una corta pero interesante trayectoria. Músicos de diferentes generaciones reunidos con un mismo objetivo: sorprender a todos los que se atrevan a escucharlos.

Describirlos resulta demasiado complicado pero en definitiva se trata de un proyecto único en el país porque no existen otros referentes. Con Bonequi en la batería, por momentos recordaba a una ceremonia pagana de la que todos éramos partícipes; por otra parte, Rodrigo se apoderó del micrófono y a través de gesticulaciones y cacofonías, asemejaba a un scat combinado de manera bastante obvia con el trabajo de Mike Patton en su faceta con Fantômas.

Después de la improvisación de la dupla mexicana tocó el turno para ver al dueto conformado por el japonés KK NULL junto al baterista húngaro Ballázs Pandi, quienes fueron uno de los proyectos que se agregaron de último momento al Festival Aural, después del cambio de fecha.

Sobra decir que KK NULL, viejo conocido del público mexicano gracias a su legendaria presentación del 2010 en el ya desaparecido Festival Radar junto a sus compatriotas Boredoms, levantó fuertes expectativas en su regreso a nuestro país debido a que se trata de una de las cartas fuertes del llamado japanoise actual. Ahora, en formato de dueto junto a Ballázs Pandi, se encargaron de ofrecer una sesión de música ruidosa y caótica que combinaba elementos de free jazz con sonidos galácticos emanados de una laptop y provocaron que el nutrido público que para entonces ya ocupada casi en su totalidad la casona ubicada en la colonia Roma, se contorsionara en extraños movimientos de baile. Con tan sólo un par de pausas, su presentación fue como estar dentro de un torbellino y viajar al mundo mágico de Oz.

Después del maremoto sonoro presenciado, la mejor forma de terminar la sesión fue con la primera visita de Lightning Bolt a nuestro país. Pese a que un día antes los organizadores afirmaron que el binomio estadounidense tocaría a nivel de público como a los propios integrantes les gusta hacerlo, la realidad no fue así y sobre la tarima del escenario se acomodaron Brian Chippendale en su batería y Brian Gibson detrás de su bajo de cinco cuerdas y lleno de pedales de distorsión.

Para dar inicio a su concierto, Chippendale, viejo conocido de México porque hace un par de años se presentó con su proyecto en solitario Black Pus, se colocó su característica máscara conformada por pedazos deshilachados de tela y así dio inicio el acto principal ante una audiencia que mostró su gusto por la música poco ordinaria y su solidaridad hacia el Festival Aural, lo que se tradujo en casi un sold out.

La realidad es que el sonido de la dupla americana no fue el mejor y por momentos sonaba mal ecualizado y hueco, aunque previamente todos sabíamos que estábamos ante uno de los conjuntos de noise y avant garde más importantes del mundo y no frente a una Orquesta Filarmónica en el Palacio de Bellas Artes.

Desde un inicio se sintió la furia pletórica de Lightning Bolt y eso provocó que a los pocos minutos de iniciado el concierto, Chippendale rompiera una de sus baquetas debido a la furia desmedida con la que aporreaba los tambores. Debajo del escenario, se vivió un intenso slam como pocas veces es posible presenciar y durante una hora se pudo atestiguar el verdadero soundtrack del fin del mundo.

Ya hacia el final, el dueto todavía realizó un encore y fue entonces que se pudo escuchar “Dracula Mountain”, tema que aparece en su álbum Wonderful Rainbow del 2003 y fue el remate de una intensa noche llena de ruido, caos y distorsión que dejaron como consecuencia fuertes estragos de tinnitus en los oídos de los asistentes pero que sin duda cumplieron con lo prometido y provocaron la noche más ruidosa del año.